Christian Dior, el perfumista de los sueños

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Christian Dior fue uno de los grandes genios de la moda del siglo XX, que revolucionó no solo el universo de la moda, sino también el del perfume gracias a su carácter visionario.

Las flores siempre han tenido un papel fundamental en la vida del diseñador, tanto que en cada desfile sus modelos tenían que llevar un ramo de lirios blancos como señal de buena suerte. De hecho, fue en su infancia donde cultivó el gusto por las flores, ayudando a su madre, que era muy aficionada a la jardinería.

Con la voluntad de dominar el oficio de perfumista y el mundo de las fragancias, se instaló en Grasse, la cuna de la perfumería, y sus campos llenos de flores. Tierra de inspiración, eligió la Provenza para perseguir su sueño de ser perfumista.

Voilà, Miss Dior

Su andadura en el mundo de la perfumería comenzó en 1947 con su primer desfile en el que presentó su línea Corolle, pero también el lanzamiento de su primera fragancia, Miss Dior. Así que se convirtió en diseñador de moda y de fragancias, a partes iguales.

Como curiosidad, este primer perfume de la casa de costura está inspirado en la hermana pequeña del diseñador, Catherine Dior. Quién, además, cultivó flores para los perfumes de su hermano hasta sus últimos días.

Este primer perfume era un chipre, en toda su esencia. Era verde, pero tenía de fondo las flores (rosas y jazmines) y la calidez del patchouli.

Para Dior, las flores eran “testigos del teatro que es la vida”, así que estaban presentes en todas sus colecciones y, por supuesto, la nota de corazón de todos sus perfumes era floral.

Grandes hitos de las fragancias de Dior 

Eau Sauvage, 1966. Su primera fragancia masculina. 

El desarrollo del perfume fue encargado al famoso perfumista Edmond Roudnitska, un auténtico nariz de oro, quien mezcló toques de notas clásicas como el limón, el romero, la lavanda, la albahaca, el vetiver y otros, pero imprimió su genialidad en el nuevo perfume adicionando una cantidad importante de un componente nunca utilizado en perfumería.

Una sustancia de síntesis conocida por los químicos como metil dihidro jasmonato, a la que se bautizó con el nombre comercial de Hedione. Esta molécula sintética añadía una potente sugerencia de jazmín y Roudnitska empleó una concentración bastante grande (2,5%) para lo que se emplea en perfumería.

Poison, 1985. 

Un perfume misterioso, cautivador, enigmático, que se convirtió en un éxito de ventas desde su lanzamiento en 1985.

La fragancia, creada por el perfumista Édouard Fléchier, destaca por su carácter oriental, fruto de la alquimia entre las notas picantes y florales, combinadas con las notas sensuales de la miel y el almizcle, que dan como resultado un perfume inolvidable.

Fahrenheit, 1988.

A finales de los años 80, la casa Dior creó el perfume Fahrenheit. Se ha convertido en una auténtica leyenda y forma parte de los 10 perfumes más vendidos en el mundo.

Es un perfume de contradicciones: cálido y frío, fino y poderoso, dulce y salvaje. Como un hombre en plena madurez. Se basa en notas chipre, con acorde floral muy original impregnado de hojas de violeta. Un conjunto viril y fino a la vez.

J’adore, 1999. 

J’adore es una de las fragancias más populares en la historia de la perfumería. Su carácter floral dulce, cálido y fresco la ha convertido en un éxito de ventas desde su lanzamiento hasta hoy en día.

Desde su frasco, hasta su olor dulce y cálido a rosas, intenta transmitir una imagen de opulencia, con los elementos clásicos sin renunciar a un concepto de modernidad.

Sus notas olfativas son:

  • Salida: magnolia, melón, durazno, bergamota y mandarina.
  • Corazón: nardos, ciruela, violeta, orquídea, fresia, jazmín, lirio y rosa.
  • Fondo: almizcle, vainilla, cedro y zarzamora.

Dior Homme, 2005.

Dior Homme huele a madera y, por eso, se le sitúa dentro de la familia de almizcle floral amaderada. Un perfume que nació a principios de los 2000 de la mano de Olivier Polge y que la nariz de la casa, François Demachy, reformuló en 2011 con el afán de convertirlo en el más preciado líquido para el hombre contemporáneo.

En este perfume convergen diferentes especies arbóreas que abogan por una sensualidad y una masculinidad renovada. El cedro, el vetiver o el pachuli actúan entre las notas cítricas de la bergamota, especiadas de las bayas rosas o el elemí y sus acordes de incienso. Sin embargo, los actores principales son, sin duda, el iris y el cacao que, junto al olor de talco, forman una mezcla exquisita.

Todas ellas son fragancias que han marcado la historia de la perfumería y de la maison Dior. Perfumes elegantes que denotan pasión por el oficio.

¿Cuál de estos icónicos perfumes es tu preferido? ¡Cuéntanos!

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=FMxY6XzQSG0&t=207s

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