¿Por qué nos gusta el olor de los libros?

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Lo reconocemos: el olor de un libro puede llegar a embriagar. Tal vez aprendieses ese olor cuando eras niño, cuando tus padres te llevaban a las librerías o bibliotecas, y es un aroma muy significativo para ti desde la infancia.

Hay olores que gustan a algunas personas, pero no a todas. Sin embargo, a casi todo el mundo le gusta el olor de la hierba recién cortada, de las flores o de los bebés y, también, el olor de los libros. No importa si es viejo o nuevo pero, ¿cuál es el motivo de que nos guste?

La química detrás del olor

El quid de la cuestión está en los químicos que se utilizan en las páginas, tanto en el papel como en la tinta.

El papel de los libros se hace a base de celulosa, un compuesto que, junto con la lignina y la hemicelulosa, están presentes en árboles, arbustos y plantas.

La lignina es un biopolímero natural, uno de los principales componentes de la biomasa vegetal. En general, los vegetales tienen tres componentes principales, que son: la celulosa, la hemicelulosa y la lignina (dependiendo del tipo de planta). Y la lignina es lo que le da rigidez al vegetal para que sea más resistente.

Cuando las papeleras tratan la madera para hacer papel, extraen la celulosa para crear la pasta y eliminan la hemicelulosa y lignina, aunque no del todo.

«Durante la eliminación de la lignina, algunos de sus aceites esenciales quedan junto a la celulosa y eso es lo que da el aroma tan característico al papel. Aroma que, por cierto, también se utiliza en algunos perfumes», nos explica Marcelo Domine, doctor en Química en la Universidad Politécnica de Valencia.

El papel contiene diferentes químicos que el cerebro transforma en aromas.

Algunas personas definen el olor de los libros como una mezcla de vainilla (por el compuesto químico de la vainillina); el ácido acético, que se asemeja al vinagre; aldehídos de cadena corta que huelen a hierba seca; y el benzaldehído, a almendras amargas. Y otras esencias, porque algunos de estos componentes se encuentran también en alimentos procesados a alta temperatura, como el chocolate o café.

Con el paso del tiempo, estos químicos presentes en el papel y la tinta se descomponen y crean, de nuevo, esa combinación de olores que el cerebro asocia con algo placentero 😊

En definitiva, los aromas están estrechamente relacionados con nuestras emociones y el olor de los libros no es la excepción. El olor a libro viejo, además, nos provoca un bienestar relacionado a los recuerdos.

Y a ti, ¿qué recuerdo te evoca la fragancia de un libro?

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